Maduro aceptó referendo para recortar riesgo de golpe de Estado en Venezuela

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Venezuela (referendo)

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La Voz Hispana de Nueva York, 30 de abril de 2016 – Los esfuerzos por rescatar la democracia en Venezuela han quedado reducidos a la realización del referendo revocatorio, instrumento que al final fue seleccionado por el propio régimen de Nicolás Maduro para batirse en duelo con la esperanza de dispersar el riesgo de una temida intervención militar.

En vista del pronunciado colapso en popularidad y las crecientes voces en la comunidad internacional de que cuestionan su legitimidad democrática, el régimen bolivariano vio el referendo como el terreno más favorable para resistir las embestidas de sus adversarios, dijeron analistas.

Pero el gobierno está amenazado por una bomba de tiempo que podría explotar mucho antes de noviembre, mes en el que mejor de los casos podría realizarse el referendo. La profundidad de la crisis de desabastecimiento que estremece al país, y la posibilidad de una paralización casi total del suministro eléctrico están conjurando el espectro de un estallido social difícil de contener, sostuvieron los expertos.

Por el momento, todos los ojos de Venezuela están centrados sobre el referendo.

“Fue el propio gobierno el que escogió el referendo, al descartar una a una las distintas opciones que estaban siendo planteadas por la oposición para remover a Maduro”, dijo desde Washington Antonio De La Cruz, director ejecutivo del la firma de asesores Inter American Trends.

“La oposición le estaba planteando al régimen una lista de armas para batirse en duelo: la enmienda constitucional, la convocatoria de una asamblea constituyente, la renuncia de Maduro y el referendo revocatorio. El régimen rechazó las pistolas y la lucha cuerpo a cuerpo y escogió la espada en la forma del revocatorio”, agregó.

El régimen dio la señal de que se decantaba por el revocatorio al permitir que el Consejo Nacional Electoral (CNE) entregara las planillas para solicitar el referendo, aunque esto requirió que algunos diputados opositores se encadenaran en la sede de la entidad gubernamental.

Muchos dirigentes de la oposición sentían que ese era el instrumento menos conveniente para intentar la remoción constitucional de Maduro, en parte porque toma mucho tiempo para ejecutar y, además, porque el régimen ejerce total control sobre el CNE, que puede colocar tratabas y facilitar prácticas fraudulentas.

Pero en este momento, las fuerzas democráticas del país -incluyendo a los distintos partidos políticos agrupados bajo la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)- no tienen más opción que remar a favor del revocatorio.

“La oposición tiene que empezar desde ya a practicar a diario la esgrima, desde el día de hoy hasta el día del revocatorio”, insistió De La Cruz.

El régimen al final accede al revocatorio porque se encuentra en una situación muy precaria y busca maneras de canalizar el creciente descontento de la población en una contienda que pueda controlar.

La mayor preocupación es el riesgo de que se produzca un estallido social que fuerce una intervención de las Fuerzas Armadas, que hasta ahora se han mantenido leales al gobierno.

Un escenario como ese luce posible en Venezuela, en momentos en que el colapso económico lleva a millones de personas a pasar horas haciendo fila frente a las tiendas y peregrinando de local en local en busca de alimentos y medicinas.

El colapso del modelo “petro-populista” aplicado por el chavismo también ha incrementado el descontento en los cuarteles y aunque la máxima cúpula militar ha expresado en reiteradas ocasiones su lealtad a Maduro, la creciente presión interna ha llevado a algunos de sus integrantes a estudiar la posibilidad de salir de él, según han dicho a el Nuevo Herald fuentes familiarizadas con la situación.

Según los cálculos del régimen, el referendo podría servir de válvula de escape para reducir la presión social, pero esto no podría ser suficiente, advirtió en Miami el asesor político Esteban Gerbasi.

“Los tiempos políticos no están coincidiendo con el tiempo social y el tiempo de las necesidades de los venezolanos”, señaló Gerbasi, al manifestar que la crisis está mostrando una dinámica mucho más acelerada que los esfuerzos de la dirigencia política por atenderla.

Pero el país está en vísperas de un fenómeno que podría terminar por cambiar el juego: la paralización de la represa hidroeléctrica de Guri, instalación que genera cerca de un 70 por ciento de la energía que consume el país, debido a los niveles críticamente bajos en los niveles del embalse.

Los venezolanos ya están sometidos a regulares interrupciones en el suministro eléctrico y Maduro se ha visto obligado a recortar los días de trabajo en el país, en un desesperado intento por disminuir el consumo de electricidad.

Pero la situación podría tornarse mucho más dramática en 15 días si no llueve en la cuenca de la represa, dijo Gerbasi.

“Una interrupción de esa magnitud paralizaría la actividad diaria de todo el país. Va a paralizar las computadoras, los ascensores, el bombeo de agua potable, al refrigeración de las neveras, las comunicaciones, los hospitales, y deja las calles sin iluminación”, explicó.

“Hoy ya estamos viendo saqueos en distintos puntos del país, imagínate lo que va a pasar cuando todo el país se paralice por falta de luz”.

Fuente El Nuevo Herald

 

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