Sigue la búsqueda y aumenta la cifra de muertos en Mocoa tras inundaciones

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Sigue la búsqueda y aumenta la cifra de muertos en Mocoa tras inundaciones.

MOCOA, Colombia, 2 de abril de 2017/ La Voz Hispana de Nueva York – A casi dos días de las inundaciones que dejaron más de 210 muertos en Mocoa, en el sur de Colombia, familiares, vecinos y rescatistas pasan el domingo buscando supervivientes entre escombros, lodo y piedras.

Abelardo Solarte, 48, y Jair Echarri, 42, levantan los restos de una casa. Con las manos sacan troncos y piedras incrustadas en camas y frigoríficos. “Cuando escuché las noticias arranqué a ayudar”, dice Echarri, que vive a tres horas de Mocoa.

Hasta ahora han encontrado seis cuerpos en las últimas horas, aseguran mientras despachan zapatos, cacerolas y libretas de colegio entre las rocas. Varios de ellos, de niños.

El último balance oficial cifra en 43 los menores muertos, 200 los desaparecidos y 203 los heridos, según dijo el presidente Juan Manuel Santos desde el lugar.

De los muertos, 170 ya han sido identificados y muchos heridos han sido trasladados a hospitales de otras regiones.

“Mucha gente está asustada; asustada de la posibilidad de otra avalancha o de otra situación, pero quiero darles esa tranquilidad”, dijo Santos en una conferencia de prensa el domingo por la tarde después de explicar que la Fuerza Aérea, que sobrevuela la zona, no ha detectado agua represada que amenace con una nueva avalancha.

Mocoa está rodeada y atravesada por ríos y afluentes. Una de esas redes de agua aumentó su caudal por las fuertes lluvias en la madrugada del viernes al sábado y provocó la inundación de innumerables casas de una o dos plantas en esta ciudad de 42.000 habitantes.

Hombres con colchones al hombro, mujeres cargando sofás y adolescentes que trasladan botellas de gas vacían lo que queda de sus casas. Los árboles desarraigados se acumulan en los puentes y el río sigue corriendo por los suelos de negocios arruinados.

Leidi Johana Becerra, 32, embarazada de ocho meses, mira cómo el agua todavía entra por una ventana de su casa y sale por la puerta. “El bebé se salvó porque mi esposo y yo estábamos abrazados muy duro y no se golpeó “, dice con la cara llena de arañazos y golpes. “Íbamos buceando con las piedras y todos los muebles de la casa”, asegura.

En la ciudad no hay electricidad ni agua y los alimentos empiezan a escasear en las tiendas. El presidente Santos dijo que el gobierno enviaría insumos para cubrir estas necesidades. Unos 1.800 agentes del Estado ayudan en las labores de rescate.

A las puertas del hospital y el cementerio, decenas esperan reconocer a sus familiares. Quienes no están en la lista de heridos probablemente no volverán. A las 48 horas, los rescatistas empiezan a centrarse en los muertos.

“Los familiares que fueron a ver su casa no encontraron sino el piso”, dice Gilma Díaz, una campesina de 42 años que llegó de un pueblo en busca de un primo que llegó hace siete años para buscarse la vida en la ciudad.

En la misa del domingo, los colombianos rezan por las almas que quedaron en esta inundación. Entretanto, van y vienen camionetas con colchones y mesas, gente cargando bombonas y bomberos con perros buscando cuerpos.

Juana Chanchí de Ruiz, de 74 años, mira a la gente mudarse con los muebles en la acera. Su casa se salvó, pero los ríos pasaban a sus costados.

“Estaba con nervios por el frío, ¿qué va a pasar? Rezamos el rosario y nos acostamos a dormir”, solloza. El sueño duró una hora. Luego los despertó un ruido que no habían oído nunca.

El director de medicina legal, Carlos Valdés, dijo a The Associated Press que un equipo de 22 forenses está en la zona para identificar los cuerpos. “Esperamos lo más pronto entregarlos a sus familiares y vamos a trabajar las 24 horas”, agregó. Por ello, se instaló una morgue improvisada en las afueras de la ciudad.

“Por acá ya no vive nadie. Nos fuimos todos”, afirma Chanchí, que vio llegar hijas y nietos embarrados de lodo y heridos. La familia espera quién los lleve a una casa que les prestarán por un tiempo.

Unas 2.000 personas duermen en tres albergues tras perderlo todo con el temor de que otra avalancha llegue a rematar la muerte.

FUENTE AP

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La Voz Hispana NY. New York’s largest Spanish weekly newspaper. Official Newspaper of the NYC Hispanic Chamber of Commerce.